- Buenas tardes- dice la cajera en tono amable. – ¿Bolsa o caja? Pregunta. - Caja. Muchas gracias. Contesta el comprador. La cajera registra las compras y pregunta: -¿Factura electrónica? -Sí. Por favor – y de seguido el cliente le ofrece el número de cédula para registrar la compra. Este es un diálogo muy frecuente en nuestros supermercados y en diferentes comercios. Por un lado, el tema de la facturación electrónica al que todos estamos llamados a cumplir, especialmente los comerciantes, tanto para pagar responsable y justamente los impuestos, como para evitar la evasión fiscal. Es un tema tan ineludible como la muerte. Por eso hay quienes dicen que solamente hay dos aspectos en la vida que son inevitables: pagar impuestos y morirse. Y es que no queda otro camino, otra alternativa que pagar impuestos, así lo exige la ley y la sociedad. No es una acción voluntaria, es que sí o sí pagamos impuestos. Se trata de ECONOMÍA y esta es tan sensible para el gobierno como para las familias, que toda una nación e, incluso, todo el planeta, podría poner en riesgo no solamente su estabilidad económica, sino que también su estabilidad política y social. En la economía confluyen grandes grupos de interés, especialmente aquellos pocos que tienen mucho y que las crisis financieras los afectan de alguna manera, no para mantener sus estilos de vida, sino para llevar más recursos a sus tesorerías. Por otro lado, está el tema del manejo de los residuos o desechos, que tiene que ver con su impacto directo sobre el medio ambiente, es decir, sobre la atmósfera, el agua, el suelo, la vida silvestre, las áreas silvestres, los océanos, lagos, ríos, glaciares, hasta sobre los desiertos. En una palabra, tienen que ver con la ECOLOGÍA. Aquí también confluyen los mismos grupos de interés de la ECONOMÍA, y los impactos sobre el planeta y las naciones podrían ser muy similares. Curiosamente, estas dos palabras ECONOMÍA Y ECOLOGÍA, tienen el mismo origen. Ecología proviene del griego oikos=casa, y logos=ciencia; mientras que economía también proviene del griego oikos=casa y nomos (némein) administrar o gestionar. En el primer caso, la ecología es el estudio de nuestra casa, nuestro hogar común, mientras que economía, es la administración de nuestra casa, de nuestro hogar común. Ambas están relacionadas con el uso de recursos. La diferencia está en quién gestiona esos recursos, por un lado el ser humano es quien administra los recursos económicos, mientras que la ecología tiene que ver con la Naturaleza misma, donde se encuentran todos los elementos y recursos naturales. Debido a la estrecha relación que debería existir entre ambas, pero debido también al divorcio que ha habido desde la Revolución Industrial, es que se han propuesto sistemas económicos que permitan conciliar la economía con la ecología. Es así, como desde la Comisión Brundtland, en Estocolmo, Suecia, propuso desde 1987, el término de “desarrollo sostenible”, mientras que una rama de la economía ha querido adoptar este concepto mediante la denominada “economía ecológica”. Sin embargo, cada vez que se intenta este encuentro, resulta fallido, dado que los intereses económicos, no los intereses de la mayoría, sino los intereses económicos de las minorías, que ven amenazados sus intereses mercantilistas, debido a la adopción de medidas que tienden a favorecer el medio ambiente en detrimento de los procesos productos que lesionan la naturaleza. Este parece ser el caso de la propuesta de ley para prohibir el plástico de un solo uso. Tal como aparece en el diálogo del inicio de estas reflexiones, ya muchos costarricenses llevamos al supermercado nuestra bolsa de compras reutilizable, muchos supermercados han adoptado medidas tales como ofrecer cajas de cartón de manera gratuita para que los clientes lleven sus compras, o bien venden bolsas reutilizables. Incluso, en algunos supermercados le cobran al cliente por el uso de bolsas de un solo uso. En algunos comercios ya no se consiguen artículos plásticos de un solo uso, como platos, vasos, tenedores, bandejas para alimentos, pajillas, entre otros. En su lugar, se venden artículos conocidos como de “línea verde”, que son compostables o biodegradables. A pesar de ello. Los congresistas han optado por hacer una ley que prohíbe solamente el uso de pajillas (popotes). Lo cual refleja una gran incongruencia en la génesis de las leyes que tienen como fin legalizar lo que se hace por costumbre, lo que se llama el derecho consuetudinario. La avidez que tiene el pueblo de Costa Rica por los temas ambientales, hace que una ley que venga a proteger la naturaleza y el medio ambiente, en general, como lo es la de regular el manejo de residuos plásticos sería muy bien recibida. Este es un tema que no es de pose ante el mundo. Es que ya hemos pasado de hablar del “cambio climático” a “crisis planetaria”. Es urgente, la adopción de medidas que permitan que nuestro planeta se recupere de los graves daños que le hemos durante el último siglo y, en particular, durante los últimos cincuenta años, que hemos llenado de plástico los océanos, ríos y lagos, y se ha afectado gran cantidad de la vida silvestre asociada a los sistemas acuáticos. Los plásticos son cosa seria y por eso hay que hablar en serio.

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