• Calificadoras visitarán el país en este mes de octubre.

A nivel mundial existen diversas empresas que se encargan de evaluar, mediante una opinión profesional, fundada e independiente y, basada en criterios cuantitativos y cualitativos, la capacidad que tienen los gobiernos para cumplir con sus obligaciones financieras actuales y futuras (pagar deudas). Esta evaluación da como resultado una calificación que, para el caso del Estado, se le llama: calificación de riesgo soberano o “prima de riesgo”. A continuación, se presentan las tres principales calificadoras de riesgo (las más grandes y reconocidas internacionalmente) con su respectiva calificación y perspectiva asignadas para Costa Rica. Agencia calificadora Vigente a setiembre de 2018 Calificación Perspectiva Calidad Standard & Poor’s (S&P) BB- Negativa Grado de no inversión especulativo Moody’s Investor Service Ba2 Negativa Grado de no inversión especulativo Fitch Ratings BB Estable Grado de no inversión especulativo ¿Para qué sirven estas calificaciones? Estas calificaciones son usadas por inversores, emisores, bancos de inversión, intermediarios y gobiernos para decidir si realizan o no una determinada transacción (compra o venta de bonos) y en qué condiciones. Entre más baja sea la calificación del ente emisor (quien emite los bonos), los inversionistas le exigirán a este, tasas de interés más altas que a otros emisores que cuenten con calificaciones de riesgo mejores. En otras palabras, la solvencia económica del Estado determina la calificación, y entre más baja sea esta, más costoso será el financiamiento (pedir prestado es más caro). ¿Qué pasaría si baja la calificación de riesgo soberano para Costa Rica? • El primer efecto es el encarecimiento del financiamiento del déficit fiscal. Al Gobierno le costará más conseguir a los inversionistas y, además, tendrá que ofrecerles tasas de interés mayores a las actuales. Esto incrementa el costo de la deuda, el gasto en pago de interés y presiona al alza el déficit fiscal. Se hace más grande el problema que enfrentamos. • Adicionalmente se encarecerá el financiamiento y la deuda de las empresas (públicas y privadas) y de las familias: tasas de interés más altas. Esto limitaría la capacidad de consumo y de inversión, y con ello afectar la producción, el empleo y la recaudación de impuestos. • Sistema financiero: podría significar un incremento en la morosidad, pérdidas de capital para Bancos y empresas que poseen Bonos del Estado, así como pérdidas para inversionistas privados en portafolios de inversión. • Aumento del tipo de cambio: una baja en la calificación podría provocar a) que algunos inversionistas decidan llevarse sus recursos a otros países menos riesgosos o, b) que los que pensaban traerlos ya no los traigan; lo que podría reducir la oferta de dólares en Costa Rica y por tanto presionar para que el tipo de cambio se deprecie (aumente). ¿Cuánto? Depende de cuánto baje la calificación, de cómo reaccione el mercado y de la perspectiva que se tenga (si se avanza o no en el saneamiento de las finanzas públicas). Además, dependerá de las intervenciones que realice el Banco Central: puede tomar dólares de las reservas y ponerlos a disposición del público (aumentar la oferta de dólares) y con ello mitigar un poco el efecto, sin embargo, esto tendría costos para el ente emisor y un límite (stock de reservas monetarias internacionales). • Efectos sobre la inversión: podría verse afectada la Inversión Extranjera Directa y con ello afectar el crecimiento de la producción y del empleo (se podría agravar el problema del desempleo en el país). • Riesgo de default (impago o atraso de compromiso adquiridos por el Estado): este sería el escenario más negativo y el que tendría los mayores efectos negativos sobre la economía en el corto, mediano y largo plazo. ¿Por qué razones bajaría la calificación, cuándo y en cuánto? Una de las principales razones es el tamaño de la deuda del Gobierno Central, que ya sobrepasa el 50% del PIB y, el déficit fiscal que cerraría este año en 7,2% del PIB. En este escenario, las expectativas sobre lo que sucederá en el corto plazo serán fundamentales, entre ellas están las relacionadas con: • La aprobación o no del expediente 20.580 (Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas) o de cualquier otro conjunto de medidas orientadas a sanear las arcas del Estado, en el corto plazo. • Las señales que mande el Gobierno, siendo que la utilización de Letras del tesoro como mecanismo de financiamiento ha encendido las alertas en los mercados financieros. Por ejemplo, los eurobonos, posterior a esta decisión, han llegado a niveles de rendimiento por encima de El Salvador, país que tiene una calificación de riesgo inferior. • Expectativas de crecimiento: en el escenario actual estas no son muy favorables, lo que incrementaría las posibilidades de que la calificación de riesgo baje. Con respecto a ¿cuándo y en cuánto?, dependerá mucho de lo que se resuelva en los próximos días. En la práctica, las calificadoras llegan al país en octubre de cada año para realizar su evaluación, sin embargo, en la coyuntura actual, la calificación podría variar en cualquier momento. Respecto a cuánto podría reducirse, la recomendación reciente de Barclays (compañía de servicios financieros con sede en Londres, que opera a nivel mundial) a sus clientes es muy ilustrativa. Esta se dirigía a que los inversionistas trasladaran parte de los bonos de Costa Rica (que vencen en el 2023 y 2025) a bonos de El Salvador (con vencimientos en el 2025 y 2027). Eso se puede interpretar como que en el futuro cercano Costa Rica podría estar en una situación similar a la de El Salvador, y si se observan los niveles de calificación soberana de ese país, están cuatro niveles por debajo de Costa Rica (en las tres calificadoras). Tabla 1. Principales calificadoras de riesgo y escalas. En morado se muestra la ubicación actual de Costa Rica y en naranja de El Salvador* (al 01 de octubre de 2018) Calidad Moody's S&P Fitch Principal Aaa AAA AAA Alto grado Aa1 AA+ AA+ Aa2 AA AA Aa3 AA- AA- Grado medio superior A1 A+ A+ A2 A A A3 A- A- Grado medio inferior Baa1 BBB+ BBB+ Baa2 BBB BBB Baa3 BBB- BBB- Grado de no inversión especulativo Ba1 BB+ BB+ Ba2 BB BB Ba3 BB- BB- Altamente especulativa B1 B+ B+ B2 B B B3 B- B- Riesgo sustancial Caa1 CCC+ CCC+ Caa2 CCC CCC Caa3 CCC- CCC- Extremadamente especulativa Ca CC CC C A falta de pocas perspectivas de recuperación SD RD Impago C D D DD DDD Sin clasificar WR NR *La deuda pública total de Costa Rica en 2017 fue de 64,97% del PIB y del El Salvador fue de 74,07% del PIB. (Incluye todo el Sector Público) (Fuente: Consejo Monetario Centroamericano)

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