Cuando se va a participar en un evento deportivo de la envergadura de un campeonato mundial de fútbol, se generan, no solo en los aficionados al fútbol, sino también en la gran mayoría de habitantes del mundo, una variedad de conductas y posturas especulativas sobre los posibles resultados deportivos. Ahora bien, dedicándonos específicamente a valorar un posible rendimiento de nuestra selección en este torneo, empezaremos a analizar nuestra participación en los mundiales anteriores, en dos de ellos se logró pasar a las siguientes rondas, mientras que en los otros dos no fue así, es más en uno de ellos quedamos en penúltimo lugar al final del torneo. Por tanto, si partimos de resultados anteriores no existe homogeneidad en el rendimiento de nuestra selección en los cuatro mundiales en que hemos asistido. En dos de ellos superamos las expectativas, en otro no, y en el otro se consideró normal la participación. Por tanto, recurrir a nuestros resultados deportivos de los campeonatos mundiales anteriores como predictor de un posible rendimiento en el torneo, resultaría muy incierto. Referente al modelo táctico de juego que pretende modular nuestro entrenador, pareciera que este está sustentado más en el modelo táctico del rival, donde las acciones tanto ofensivas, como defensivas de nuestros jugadores están basadas en los movimientos y las características del rival, más que en las propias características de nuestros jugadores, en otras palabras, el modelo táctico de juego de nuestra selección se basa más en anular al rival, que en construir o proponer un propio modelo táctico de juego . En buena teoría, los buenos equipos de fútbol deben considerar la táctica del rival a la hora de la competencia, pero sobre todo deben imponer su propio estilo o modelo de juego, anulando las virtudes del rival y franqueando sus debilidades. Si partimos de este axioma, podríamos decir que nuestra selección lo cumple parcialmente, pues a nuestro parecer, el modelo planteado por nuestro entrenador está más orientado a hacia las características del rival, que a nuestras propias virtudes y debilidades deportivas. El análisis anterior no significa que las posibilidades de tener éxito se reduzcan, lo que significa es que, si hipotéticamente el rival en pleno partido va arriba en el marcador, tendríamos que cambiar a un modelo táctico totalmente contrario, es decir, pasar a un modelo de juego más tendiente a favorecer el potencial ofensivo de nuestros futbolistas y dejar atrás aquel modelo que trata de privilegiar el potencial defensivo del equipo. Por tanto, la pregunta sería ¿están nuestros jugadores entrenados para cambiar de un determinado comportamiento táctico colectivo a otra inversamente contrario? ello con el fin de transformar un marcador adverso. Si observamos el comportamiento de nuestra selección en los partidos amistosos contra Escocia y Túnez, se podría dilucidar un posible rendimiento de la misma en el campeonato mundial Rusia 2018. Costa Rica le ganó a Escocia y perdió contra Túnez. En el primer partido se observó un equipo utilizando un bloque defensivo ubicado en medio campo y bien consistente tácticamente, un pressing atiempado y agresivo, y con acciones a la contra –ofensivas- rápidas y claras, y la mayoría de las veces ataques elaborados bien estructurados. Contra Túnez, se observó que el equipo tuvo pocos argumentos tácticos colectivos para salirse de un buen pressing ocasionado por el rival, como también se observó muy vulnerable ante las acciones ofensivas y rápidas del rival. De la parte ofensiva nuestra poca elaboración de juego debido al efectivo pressing del rival y como consecuencia muy pocos ataques o salidas rápidas. Con estos elementos tácticos analizados, pareciera que poseemos cierta consistencia táctica defensiva, pero aún mostramos poca consistencia táctica en nuestras acciones ofensivas. Sin embargo, al margen de aspectos meramente técnicos como los que aquí se han venido analizando, hay que valorar que la gran mayoría de nuestros jugadores seleccionados y sobre todo los titulares del equipo, poseen una gran experiencia para enfrentar confrontaciones competitivas de este nivel, jugadores como: Keylor Navas, Bryan Ruiz, Celso Borges, Giancarlo González, Joel Campbell, Oscar Duarte y Bryan Oviedo entre otros, parecieran reunir los requisitos de madurez emocional y táctica, como para poder enfrentar con buen suceso las demandas deportivas que conlleva eventos deportivos de la envergadura de una copa mundial de fútbol.

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