• Este es el portón de entrada al pasado
  • Deterioro notorio, pero sus paredes siguen firmes.
  • Este fue el comisariato donde se almacenaban los productos que los trabajadores adquirían

Retrospectiva. La etimología del concepto retrospectivo nos remite a la lengua latina y a su vocablo retrospicĕre, que hace referencia a “observar hacia atrás”. Retrospectivo. Con la anterior definición de retrospectiva inicio estas líneas con las que pretendo ubicar a los lectores en un pasado que también nos pertenece, como lo es el pasado del ferrocarril eléctrico al Pacífico. Y es que para observar hacia atrás, debemos ubicarnos en tiempo y en espacio en la primera mitad del siglo pasado época en que se construyó la línea férrea que unía a nuestra capital con Puntarenas, pasando por localidades como Alajuela y Orotina entre otras. Para la puesta en marcha del ferrocarril, se necesitaron muchas horas hombres y también una infraestructura desde la cual se generara la electricidad para la locomoción de los vagones. El Incofer creó esa plataforma entre los cantones de Alajuela y Grecia, concretamente entre las comunidades de La Garita y Tacares de Grecia, terrenos pertenecientes a la Hacienda Pinto. Esa condición varió en el año 2000 cuando el diputado de entonces Everardo Rodríguez legisló para que el Incofer trasladara la planta generadora de electricidad a la empresa de Servicios Públicos de Heredia y el resto es, es decir el pueblito en el que habitaron los trabajadores que hicieron posible la línea férrea se traslade a la municipalidad de Grecia, a fin de que pueda desarrollar un proyecto turístico, incluso la misma Ley manifiesta que la ESPH Colaborará con la municipalidad de Grecia en el desarrollo del proyecto. El pasado 17 de mayo volví al lugar, después de casi 10 años y a decir verdad creí que el deterioro era más de lo que encontré, algunas de las edificaciones se encuentran en perfecto estado y están siendo utilizadas por trabajadores de la Empresa de Servicios Públicos de Heredia, otras muestran deterioro, pero son recuperables por parte de la municipalidad de Grecia. Desde que se ingresa por el portón la retrospectiva se apodera de la mente y de repente se encuentra uno con un poblado como los que conocimos en las películas vaqueras que disfrutábamos en nuestra niñez en televisores blanco y negro y en casas ajenas ya que el presupuesto familiar no alcanzaba para tener uno en nuestras casas. Esa retrospectiva y en mi cado me ubiqué en la película de corte vaquero y titulada Calibre 44 Cuentos de la Wels Fargo ya que el entorno tiene que ver con ferrocarriles. Un portón es el que le da al visitante la entrada al pasado, de inmediato una callejuela y a uno y otro lado las edificaciones, sumadas las casitas unas más deterioradas que otras, el comisariato, es decir el sitio donde se expedían los comestibles para los trabajadores, la ermita y la oficina que utilizaba el electricista de aquel entonces, hoy convertida en oficinas para trabajadores de la empresa herediana. Me pregunto; ¿Cuánta historia y cultura encerrada en el lugar? Es por ello que estoy seguro que desde el Gobierno Local se trabajará en un proyecto que permita a propios y extraños ser parte de esa Retrospectiva que a muchos está esperando. Debo agradecer también a la Dirección y funcionarios de la ESPH la atención y explicaciones sobre lo que actualmente representa el desarrollo hídrico de lo que en el pasado permitió la movilización del ferrocarril eléctrico al Pacífico.

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